Estimado amigo:
¿No está cansado que su práctica empresaria sea sumergida en enormes y uniformes masas de información que reproducen historias de quién sabe quién?
¿Trate de pensar en el último libro, artículo, discurso, divulgación, etc. en el cual se haya sentido representado/a, sintiendo realmente que todo aquello se refería especialmente a usted?
La cultura empresarial se ha convertido en una narrativa (conjunto de voces) cada vez más concurrente hacia las máximas y recetas que los hacedores de milagros, gurús de mil batallas de escritorio y pocas horas de planta, elaboran, para que calentitos como están sean editados y convertidos en best sellers de ocasión.
La práctica empresarial es una polifonía (conjunto heterogeneo de voces) y es nuestra función como titulares, ejecutivos, gerentes, supervisores, etc. convertirnos en los directores que no sólo dirigen la orquesta, sino que escriben sobre la marcha la partitura.
Es hora que nosotros empresarios reales, que corremos tras los vencimientos del día a día -por más que los estrategas nos digan que debemos abandonar esas prácticas, por operativas,poco elegantes- nos pongamos a elaborar finalmente un nosotros que describa nuestra particular historia.
Este es un espacio que suplanta la Asociación, la Cámara, el espacio de los que suben con micrófonos a las mesas de Juntas con intereses sectarios; trasladando la palabra, tu palabra a la construcción de una historia con sentido personal y proyección social.